martes, 3 de febrero de 2015

El escalofrainte riesgo de la Bolsa argentina

La palabra riesgo en inversiones es extremadamente utilizada. A mí gusto, un poco más de la cuenta.
Sabemos que, per sé, una inversión en Bolsa es más riesgosa que otras inversiones tradicionales como un depósito a plazo fijo. Pero no descubro nada con ello, sino que detrás convalido la regla que rige en los mercados globales: a mayor riesgo, mayor retorno esperado asociado.
Pero cuando hablamos de riesgo, ¿a qué nos referimos exactamente?
Para medir el riesgo de una inversión en el mundo bursátil se utiliza la noción de volatilidad, la cual está asociada a la variable estadística de desvío estándar. En términos simples, este indicador señala cuál es el nivel promedio de desvío de precios respecto un precio promedio en un período de tiempo determinado.
Cuanto mayor es el desvío estándar, más volátil es el activo: implica que los movimientos de precios oscilan mucho más en relación al precio promedio de ese rango de fechas.
A menudo solemos señalar que la Bolsa argentina es una de las más volátiles del mundo. Esto se debe,en parte, al pequeño tamaño relativo del mercado, la baja liquidez de muchas acciones y la inercia cambiante de la economía local.
No hay duda de ello. Esto es así.
Mientras que en las bolsas desarrolladas, como los principales índices de Wall Street o Europa, el nivel promedio de volatilidad o desvío se ubica por debajo del 20% anual, para el Merval, principal índice de acciones argentinas, ese nivel más que se duplica.
Por ejemplo, para las últimas 40 ruedas bursátiles, la volatilidad llegó al 49%. Esto es altísimo. Y hasta intolerable para los inversores con perfiles de riesgo más conservador.
Cuando desagregamos el análisis, observamos que los niveles de volatilidad de las acciones integrantes del índice son aún más grandes, llegando, en algunos casos, al 93% (como en Petrobras Brasil).
1502_Riesgo argentino
Estos datos, que surgen del Instituto Argentino de Mercado de Capitales (IAMC), muestran a las claras el por qué la Bolsa argentina se asocia con una inversión de altísimo riesgo. Adicionalmente, lo que observamos es que la prima de volatilidad subió un escalón más en 2015 respecto el nivel de 2014.
¿Por qué?
Por dos cuestiones: estamos en un año de elecciones presidenciales y el mundo se ha tornado más volátil.
Pero esta mayor volatilidad (riesgo) es la que me hace ser más optimista con el Merval para los próximos meses. Usted podrá considerar que no es el momento adecuado para invertir ni mucho menos, considerando los grandes desajustes que existen en la economía argentina.
Pero como dije en un principio, existe una correlación positiva entre el riesgo y el retorno esperado. Y si hay más riesgo hoy, es de esperar que haya más retorno mañana.
Observemos el comportamiento del índice en los primeros 23 días de 2014 y de 2015:
1502_Merval en 23 dias
Luego de un comienzo de año errático, el Merval está haciendo un catch up de performance respecto el 2014. De continuar así, se esperan semanas aún más ventajosas para el inversor que las vividas un año atrás.
Gran parte de las noticias y eventos negativos ya está incorporado en los precios actuales de los activos.
Soy consciente del riesgo, pero soy optimista con las acciones argentinas en 2015.

lunes, 26 de enero de 2015

La salida de Grecia puede ser la solución para la UE


A lo largo de mi vida profesional, tanto como economista o como inversor, adherí en algunos momentos a la tendencia de la corriente contraria al consenso.
Desde ya que no es una conducta que utilizo en todos los casos, pero llevar adelante el ejercicio de ser contrario a una tendencia puede ser muy gratificante en casos puntuales.
Hoy el tema central en los mercados financieros es la elección que se llevó a cabo en Grecia el último domingo y la victoria del partido de “izquierda” en la misma. Rápidamente, al escuchar el discurso del dirigente ganador, los miedos y temores se expandieron por todo el Viejo Continente.
La amenaza griega atacaba de nuevo…
A menos de cuatro años del primer gran rescate de la economía de ese país, el ahora partido gobernante amenaza con tirar a la borda todos los planes de reestructuración y ajuste conseguidos hasta el momento.
El pensamiento consensuado de la gran mayoría de los analistas es que al euro le esperan semanas de mayor turbulencia a la ya causada por la última decisión del Banco Central Europeo de emitir una cantidad innumerable de euros sin precedentes hasta el 2016.
Es una teoría que comparto, pero sólo en el corto plazo.
Creo que la volatilidad persistirá, sin dudas. Pero mirando el mediano plazo pregunto…
¿No es la salida de Grecia la mejor noticia que puede darse para la Unión Europea?
Sin dudas que es un pensamiento contrario al consenso actual, pero mi justificación está basada en lo siguiente…
En lo inmediato, la UE está entre la espada y la pared, así como lo está Grecia también. Por el lado de la región común, los principales tenedores de deuda griega son jugadores “pesados” de las principales economías del bloque.
Exposición a deuda griega
Desde ya que esto es un problema grave, sin dudas, ya que un default de la deuda generaría pérdidas cuantiosas.
Pero me hago la siguiente pregunta:
¿Le conviene a la UE tener un país tan desalineado en términos macroeconómicos como Grecia?
Analicemos lo siguiente:
– Mientras que la tasa de desempleo de la zona euro es de 11,5%, esa variable supera el 25% en Grecia.
– Mientras que para la Eurozona el déficit fiscal agregado es de casi 3% del PBI, para el país helénico ese indicador alcanza el 12,2% de su producto bruto.
– Mientras que la relación Deuda / PBI de la UE se unica en torno al 94%, para Grecia esa variable llega a 175%.
Y así sucesivamente…
Internamente muchos saben, y coincido, que por más rescate y reestructuración de deuda que se haga a la economía griega, la misma no podrá despegar mientras no haya un cambio estructural.
Y quizás ese cambio estructural sea salir de la UE, con los costos políticos y económicos que trae aparejado.
Pero para la UE quizás es el momento de cortar financiamiento, hacer efectiva la pérdida hoy y evitar que la misma se haga un efecto “bola de nieve” con costos muchos mayores a los actuales.
Una salida de un país del bloque común puede ser un ejemplo aleccionador para el resto de los países que intenten vivir de prestado y en la sobreabundancia.
Póngase un instante en el lugar contrario al consenso y verifique que es lo más conveniente pensando en el largo plazo.
Luego, emita una opinión.

viernes, 16 de enero de 2015

¿Por qué sube el oro?


"No des por muerto a quien pelea", dice la cita...y así parece para el caso del oro en la actualidad.

Los últimos dos años han sido realmente frustrantes para aquellos que apostaron al oro o a empresas mineras. Y no es para menos ya que mientras que el índice de acciones S&P 500 quebraba récords históricos (subiendo más de 30% en 2013 y un 12% en 2014) este metal no ha parado de bajar. Y esto, inevitablemente, arrastró a las empresas del sector.

Sin embargo, para finales del año pasado algo comenzó a cambiar...

La estrepitosa caída de más de 50% del precio del petróleo ha sido una fantástica noticia para el metal precioso. Resulta que ese hecho fue el principio del caos financiero, de mayor pánico y de la llegada de un gigante dormido: la "volatilidad".

No hay que exagerar los movimientos, desde ya, pero se van formando indicios que pueden confirmarse en tendencias a lo largo de 2015. Para ello busquemos fundamentos...

Analicemos los rendimientos relativos en lo que va de 2015:


Como se observa, los dos ETFs más rentables son el FAZ (que juega a la baja apalancada de las financieras estadounidenses) y el GDX (fondo que contiene acciones mineras). Mientras que en la sección commodities, quien está en "verde" en más de 6% es, ni más ni menos, el oro.

Más allá de que podemos justificar la suba del metal por la mayor incertidumbre e inestabilidad, no podemos dejar descansar la totalidad de nuestra justificación solamente en ese hecho. Hace varios meses que la correlación entre pánico y precio del oro ha dejado de ser estrictamente positiva.

Entonces, ¿por qué sube el metal...?

Hay varios motivos.

El primero y principal es Estados Unidos.

Por segundo mes consecutivo la inflación mensual fue negativa si consideramos el índice agregado, incluyendo los precios de los alimentos y la energía. En este sentido el índice de precios minoristas de diciembre mostró un retroceso de 0,4%, el mayor en los últimos seis años.

Asimismo, si consideramos el índice core, que excluye alimentos y energía, el índice no varió, cuando se esperaba un avance de 0,1%.

Este efecto adicionado a los problemas laborales verificados en la industria del petróleo no convencional en ese país ha hecho que las expectativas de suba de tasas de interés por parte de la Reserva Federal se disipen en el corto plazo. El consenso habla ya de que, si hay un ajuste del costo del dinero, recién se dará en el segundo semestre.

Esto fortalece al oro.

En segundo lugar, la demanda en China sigue siendo fuerte. Con el metal en precios más bajos en tres años, los chinos ahorren e invierten en él. Una aceleración de la segunda economía mundial podría potenciar esa tendencia.

Finalmente, India levantó, hace poco menos de un mes, las restricciones a las importaciones de metales preciosos. Eso llevó a una gran variación porcentual interanual en la demanda de oro y plata, efecto que continuará. Los indúes aman el metal.

Si esto es así, el oro seguirá subiendo.

¡Inversores atentos!

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Los especuladores del petróleo al descubierto


Tengo 14 de años de experiencia en los mercados y las inversiones. Si hay algo que aprendí, ciertamente, es que el precio de cada uno de los activos financieros es el “rey”.
¿Qué implica esto?
El precio de un activo financiero es único y es el que se deriva de la interacción de la oferta y la demanda. En muchas ocasiones uno sabe que el precio puede estar manipulado por cuestiones ajenas a los fundamentos de ese activo y que en la teoría ese nivel debería ser muy distinto al que muestra la realidad.
Pero allí no hay nada que hacer. El precio que se muestra en la pizarra manda y hay que aceptarlo, nos guste o no desde nuestra perspectiva de inversores.
Pero ciertamente cuando notamos que el desfasaje entre el precio de mercado y el precio que debería tener un activo es demasiado grande, ahí es donde aparecen las grandes oportunidades.
Esta vez quiero referirme al petróleo y su abrupto descenso de más de 45% en el 2014. Me cuesta creer que a todo el espectro de analistas globales se les haya pasado por alto este repentino exceso de oferta del commodity en sus proyecciones para el precio del crudo durante este año.
Siempre, desde un primer momento, manifesté que el trasfondo de la caída del precio del petróleo respondía a una cuestión geopolítica donde una gran cantidad de poder global estaba en juego. La irrupción desde hace unos años atrás de Estados Unidos como gran productor mundial de petróleo y gas no convencional amenazaba con cambiar las relaciones de poder en el mundo y la influencia de la OPEP (Organización de los Países Exportadores de Petróleo) en el mapa global.
Y la reciente tapa del prestigioso diario The Economist así lo demuestra (foto principal)...
Pero aún considerando este cambio estructural en el mercado energético global, no encuentro justificación suficiente para explicar la baja tan abrupta del precio del oro negro.
Y es ahí donde hay que buscar otras explicaciones.
Ni en las épocas de la gran crisis financiera de 2008 se veía tanta volatilidad en el precio del crudo. En las últimas semanas hemos sido testigos de cómo su precio oscilaba entre +3% y -3% en una jornada diaria y viceversa. Es allí donde los especuladores entran en acción y la irracionalidad de corto plazo domina la escena.
Si el mundo desarrollado está más estable, si Estados Unidos crece a su nivel más rápido en una década (5% anualizado en el tercer trimestres) y si el mundo emergente no ha sufrido una recesión imponente, entonces me pregunto: ¿cómo el petróleo puede retroceder más de 45% en este contexto?
Extraño.
Pero como le mencioné anteriormente, la irracionalidad de corto plazo puede abrir oportunidades. Y el siguiente gráfico puede decirnos mucho acerca de eso:

Tras acusar el impacto inicial de la fuerte caída del crudo, en las últimas semanas el ETF de Energía (XLE) -línea azul-no solamente no acompañó la persistente caída del precio del petróleo -línea roja- sino que comenzó a subir.
En concreto, esto puede interpretarse como una señal de que las últimas bajas del crudo forzadas por los especuladores han perdido credibilidad y que los inversores creen que no podrá sostenerse por mucho tiempo más, por lo que aumentan su exposición a empresas del sector esperando el ansiado rebote de precios.
Particularmente creo que esto es así. Y que hay oportunidades.
El tiempo dirá quien tiene la razón. Lo que la historia dice es que en el largo plazo tienden a primar los fundamentos, dando un guiño hacia el posicionamiento en acciones petroleras.

sábado, 20 de diciembre de 2014

sábado, 13 de diciembre de 2014

Tres lecciones del fracaso del canje

Viernes 12 de diciembre, 18 horas. El ministro de Economía, Axel Kicillof, presentó el duro revés a su estrategia de canje de deuda como un gran éxito.

"En momentos en que hay retiro de dinero de los países emergentes, acá solo se cambiaron 185 millones de dólares, y se quedaron con nuestros títulos. El test de confianza ha dado positivo porque nadie se ha querido llevar los dólares", dijo el funcionario.

Detrás de esa declaración claramente hay desconcierto. 

Y se oculta la realidad...

Lo que en una primera instancia era una propuesta inteligente, según mi opinión, luego se llenó de inconsistencias. De allí, el fracaso.

Varios fueron los errores, hasta impensados de que provengan de un equipo de técnicos del ministerio de Economía de un país.

Pero a su vez, debe servir como experiencia. Hay lecciones importantes que deben quedar para evitar repetir errores nuevamente.

El gran desafío es hacer una autocrítica y repensar estrategias.

¿Se podrá?

Lección N° 1: La importancia del incentivo vía precios

Por más que una estrategia sea inteligente desde la teoría, no va a funcionar si no está aceitado el proceso de incentivos de precios.

Desde un primer instante el Gobierno intentó seducir a los inversores pagando un precio por el Boden 2015 a un nivel por debajo de lo que operaba en la Bolsa. Si uno, como inversor, ciertamente no tenía la restricción de la liquidez del mercado, la decisión estaba consumada de antemano: no participar del canje.

Resignar US$ 10 dólares en los próximos 10 meses (TIR del 13% en moneda dura) era un castigo demasiado amplio para no lidiar con el riesgo argentino. Quien es tenedor de un bono soberano local ya sabe de qué se trata cuando alguien le quiere explicar el riesgo de su tenencia.

Conclusión: sólo se entregaron bonos por US$ 185 millones.

Adicionalmente, el incentivo de precios tampoco funcionó en la colocación de nueva deuda vía Bonar 2024. De los US$ 3.000 millones pensados inicialmente, sólo se suscribieron US$ 377 millones, algo más del 12%.

¿Por qué alguien le iba a pagar US$ 96,20 al Gobierno por un bono que se conseguía casi US$ 1 por debajo de ese precio el día de cierre de la licitación?

Lección N° 2: No improvisar con el Señor Mercado

Al mercado hay que respetarlo. Hay ciertos procedimientos y comportamientos que deben seguirse al pie de la letra.

En caso de no aceptar esas reglas, el riesgo de recibir una "bofetada" es muy alto. Y es algo que debe evitarse porque condiciona el futuro.

En Economía pensaban que la vuelta a los mercados voluntarios de forma unilateral era posible. Cuando se anunció la medida, la gran mayoría de los analistas (incluido yo), pensamos que la licitación estaba casi cerrada de antemano con inversores institucionales.

Pensamos que no se trataba de algo improvisado. 

Nos equivocamos...

Y si bien es cierto que se vivió una de las peores semanas del año en las bolsas globales al momento de la colocación, no es menos cierto que hubo errores en la implementación de la estrategia muy grande.

Y esos errores quedaron en evidencia con el resultado de la licitación.

Lección N° 3: El default tiene un costo

De alguna u otra manera, el default técnico influyó en el resultado, sobre todo por el lado de la confianza de los inversores.

Aunque el Gobierno lo niegue y se adjudique varias victorias diplomáticas contra los holdouts, el no cumplir con las obligaciones y compromisos tiene sus efectos negativos en la práctica.

No van a llegar fondos frescos en la medida que los problemas que erosionan la confianza no se resuelvan. Y esa resolución implica cerrar, de una vez por todas, el capítulo con los fondos buitres.

Quizás hasta este magro resultado sea una buena noticia y acelere una "negociación" con los holdouts a partir de enero.

Para que esto ocurra, tiene que primar la racionalidad.

Sé que es difícil, pero hay que mantenerse optimista.

De todo revés en cualquier ámbito se aprende, se saca conclusiones, se hace una autocrítica y se mira hacia adelante para construir.

Esperemos que esta vez no sea la excepción...



domingo, 16 de noviembre de 2014

Las acciones chinas pueden ser el esperado regalo navideño

En la última década, China ha estado en el centro de la escena por múltiples causas.

A principios de los 2000 se pensó en el gigante asiático como el sustituto natural de Estados Unidos en su rol de motor del crecimiento global. La explosión de la burbuja punto.com y los atentados del 11 de septiembre a las Torres Gemelas habían dejado serios daños en la economía estadounidense.

En paralelo, China emergió con tasas de crecimiento anual de dos dígitos a partir de la transición de ciertas políticas económicas del comunismo al capitalismo.

La crisis que desató el mercado inmobiliario en Estados Unidos en 2007, conocida como la de las hipotecas subprime (baja calidad crediticia de los deudores), potenció el razonamiento anteriormente mencionado. 

Ya no sólo se vinculaba a China como el nuevo motor del crecimiento global, con foco en las economías emergentes, sino que se hablaba que su moneda, el yuan, ocuparía el lugar de un dólar debilitado en su rol como reserva de valor global.

No solo que esto último no ocurrió, sino que a partir del año 2010 comenzaron a vislumbrarse ciertas inconsistencias en el modelo económico de la segunda mundial -China- que llevaron a menores tasas de crecimiento y a ciertas proyecciones un tanto alarmista por algunos analistas de Wall Street.

A partir de ese año, las acciones chinas listadas en el mercado de Shanghai no hicieron otra cosa que bajar (y con fuerza). En cierta medida, anticiparon la desaceleración económica que finalmente se evidenció con tasas de crecimiento anual que pasaron del 10% al 7,5%.


Estas acciones del "mainland" de China, denominadas Clase A, solamente podían ser operadas por inversores institucionales, estatus que otorgaban las autoridades regulatorias del país.

Si uno, como inversor minorista, quería invertir en acciones chinas tenía dos caminos para hacerlo: operarlas en Hong Kong (acciones Clase H) o sino adquirirlas en Wall Street vía ADRs o ETFs.

Este condicionamiento está a punto de cambiar. 

El día 17 de noviembre se dará un gran cambio de rumbo a esta política limitante contra el inversor minorista ya que se abrirá la posibilidad de que esta clase de inversores  pueda comenzar a comprar y vender acciones Clase A, las que otrora estaban solamente habilitadas para grandes inversores.

Se trata de un cambio estructural muy importante.

Y sin dudas el rally superior al 20% que tuvo la bolsa Shanghai desde junio último anticipa la gran expectativa que hay en torno a estas acciones del "mainland".

Tanto los grandes bancos de inversión de Wall Street como los propios bancos de inversión asiáticos están recomendando a sus clientes minoristas participar activamente de este proceso de cambio estructural que se dará en los mercados bursátiles chinos.

Este proceso, denominado "Shanghai-Hong Kong Stock Connect" puede ser el gran regalo navideño que esperan los inversores por varios motivos:

1.  Las acciones chinas del mainland (Clase A) cotizan con un descuento importante tanto contra las acciones cotizantes en Hong Kong (Clase H) como contra sus pares de las grandes economías emergentes.

2. A pesar de la desaceleración económica, nadie duda de que China seguirá siendo uno de los principales jugadores estratégicos de la economía global.

3. Cualquier gran cambio estructural de mercado viene acompañado con un exceso de optimismo que impulsa más que proporcionalmente las cotizaciones de las acciones.

4. Técnicamente, una suba de más de 20% desde el punto más bajo del último tiempo implica que ese mercado se encuentra en una tendencia alcista.

Esta conjunción de motivos hace pensar que el mercado seguirá en modo rally alcista para las próximas semanas.

Usted puede ser parte protagonista de este proceso si destina alguna ficha de su cartera a este nuevo mega mercado que abre el juego a todos los inversores.

Aproveche este regalo navideño.

No siempre sucede.




viernes, 31 de octubre de 2014

¡Volvió la guerra de monedas!


Se cerró una semana con mucha actividad y novedades en el escenario geopolítico global, sobre todo por las decisiones de política monetaria de los principales bancos centrales del mundo.

Hacía mucho tiempo que no ocurría esto.

Cuatro bancos centrales fueron protagonistas excluyentes de la escena internacional. Dos de países desarrollados y dos de países emergentes.

Presentaremos lo anunciado por las entidades bancarias por el grado de sorpresa creciente que tuvieron estas decisiones sobre los participantes del mercado.

Estados Unidos

Como era previsible, en la reunión del Comité de Política Monetaria, la Reserva Federal de ese país anunció el fin del programa de estímulo monetario parte III, o como se lo conoce en la jerga bursátil Quantitative Easing III (QE III).   

¿Qué significa esto para el ciudadano de a pie?

El banco central de Estados Unidos no inyectará más dólares para comprar bonos, hacer subir los precios de los mismos y bajar el interés. Al no existir esa demanda artificial de bonos, las tasas de interés comenzarán a subir gradualmente, no solo en ese país, sino que el encarecimiento del financiamiento se exportará al exterior.

Repito, será un proceso gradual. Pero hemos visto un punto de inflexión y el dólar se fortaleció por este motivo a nivel global.

Brasil

Sorpresivamente, y un día después de la reelección de Dilma Rousseff, el Banco Central de ese país decidió subir la tasa de interés de referencia (Selic) en un cuarto punto porcentual hasta el 11,25%. Con una inflación en torno al 6,25%, la tasa de interés real se ubica en 5%.

Si un brasileño invierte en un plazo fijo a esa tasa a un año de la plazo, cuando retire su dinero incrementará su poder de compra en un 5% con la inversión.

Pero el real objetivo detrás de esta movida fue frenar el descontento de los mercados e inversores con la reelección de la candidata oficialista, tratando de seducirlos con una tasa de interés mayor y evitar que salgan capitales al exterior presionando al valor del real.

Durante esta semana, el objetivo se cumplió porque se logró estabilizar el real en nivel de BR$ 2,45 / BR$ 2,50. Veremos como continúa en el futuro.

Rusia

La masiva salida de capitales en Rusia obligó al Banco Central a subir drásticamente la tasa de interés del 8% al 9,5%. Pese a que la semana finalizó algo mejor, el rublo ruso acumula una depreciación mayor a 25% en el año, siendo una de las monedas emergentes más castigadas por la coyuntura.

El fortalecimiento del dólar y la caída del precio del petróleo, principalmente, continúan presionando la moneda rusa y las perspectivas lucen desafiantes.

Japón

Si el anuncio realizado por el Banco Central de Japón en abril de 2013 de duplicar la base monetaria en el término de dos años no había sido suficiente, en el día de la fecha la entidad subió ese objetivo en un 15% adicional.

Este anuncio de yenes para todos sorprendió positivamente a todos y motivó una rally alcista no sólo de la Bolsa japonesa (casi 5%) sino de Europa y Estados Unidos, cerrando nuevamente en máximos históricos.

El dato a considerar es que tras el anuncio el yen perforó la barrera de 112 yenes por dólar y alcanzó su menor nivel en los últimos siete años.

El objetivo es sacar definitivamente a la economía de la parálisis causada por el proceso deflacionario deprimente que atraviesa la economía en las últimas dos décadas.

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Tres conclusiones importantes se desprenden de estos movimientos:

1- La guerra de monedas está de vuelta y es probable que empecemos a ver tensiones comerciales en breve entre Estados Unidos y las otras potencias globales que vieron sus monedas depreciarse fuerte contra la divisa estadounidense.

2- La depreciación de las monedas emergentes podrían dar lugar a incipientes procesos inflacionarios.

3-  El precio de las acciones globales podría seguir sostenido mientras continúe la fiesta de la emisión monetaria en el mundo desarrollado. Hoy Japón, ¿mañana Europa?

martes, 28 de octubre de 2014

Aniversario del CEPO: Nada que festejar

Hace tres años, y tan solo una semana después de ser reelecta con el 54% de los votos, la presidenta Cristina Fernández ponía fin a la confianza que gran parte del electorado había puesto en ella.

En un intento por frenar la feroz fuga de capitales, que para ese año 2011 amenazaba con traspasar los US$ 22 mil millones, el Gobierno decidió que era el momento de aplicar un control de cambios.

Era la llegada del famoso cepo cambiario.

Lo que en un primer momento se presentó como "cualquiera podrá comprar todos los dólares que quiera con solo mostrar su DNI y su autorización previa de la AFIP" rápidamente se transformó en "se encuentra terminantemente prohibido comprar divisa con fines de atesoramiento".

Y claro, los dólares, de repente (?), se convirtieron en un bien escaso y urgía la necesidad de administrarlos para los fines y necesidades múltiples que se presentaban.



En un primer momento la necesidad principal era abastecer de dólares a aquellos que importaban bienes para hacer girar la rueda de la estructura productiva.

Luego, el paso del tiempo dejó en claro que la real prioridad de aquellos dólares atesorados por el Banco Central de la República Argentina era el pago de la deuda y la importación de energía.

El remanente, de existir, sería distribuido arbitraria y discrecionalmente a los importadores.

La medida, una vez más, apuntó a atacar la consecuencia y no el problema.

En ningún momento se pensó y/o analizó cuál era la razón de tal desconfianza que hacía que cada peso excedente que ingresaba al bolsillo de un argentino rápidamente era canalizado hacia el mercado cambiario para ser transformado en una divisa dura, que inspire más confianza.

Con este cuadro, el costo económico de la medida fue realmente devastador. 

Algunos efectos negativos son muy elocuentes:

- La brecha cambiara entre el dólar oficial y el ilegal se disparó considerablemente, pasando de un nivel promedio de 3% al 72%.

- La actividad inmobiliaria se contrajo a tasas peores que las verificadas en la terminal crisis económica del año 2001.

- Surgieron restricciones en el comercio exterior que quitaron dinamismo a ciertos sectores industriales dependientes de importaciones para su proceso productivo.

- Mayor incertidumbre por la aceleración de las expectativas de devaluación que impactaron negativamente en el consumo.

- Aceleración del déficit financiero de la cuenta turismo.

- Permanente drenaje de las reservas internacionales.

Esto son algunos de los costos. Y el destinatario final de estos efectos adversos fue la actividad económica.

No por nada un estudio reciente del Fondo Monetario Internacional señaló que la economía argentina fue la de menor crecimiento económico en los últimos tres años (aún por detrás de Venezuela).

Y justo el cepo cambiario cumple hoy su tercer aniversario.

En la actualidad, pensar en levantar el control de cambios sin acceso al mercado internacional de deuda y con un permanente incremento de la desconfianza en el Gobierno es prácticamente imposible.

Habrá que esperar a una nueva administración, al recambio político.

Sin embargo, se puede dejar de el camino lo más allanado posible al sucesor, se trate de un oficialista o un opositor.

Quizás sea mucho pedir, pero no es muy difícil hacerlo.

Alentar a las potenciales fuentes de ofertas de divisas (exportaciones e inversión) mediante un clima de mayor certidumbre.

Solo eso.

Y por el momento, no hay nada que festejar.



domingo, 12 de octubre de 2014

Baja el dólar, ¿bajan las expectativas de devaluación?

A diferencia de las columnas anteriores, donde gran parte de ellas estaban orientadas a explicar por qué subía el dólar en Argentina, la actual está gobernada por exactamente lo contrario: tratar de explicar por qué baja el dólar.

Así de ambigua y pendular es la Argentina de siempre. Moviéndose de un extremo al otro, sin punto medio, sin siquiera regular la velocidad de ajuste ni un poquito.

Esta particularidad es la que hace que muchos se espanten con la Argentina. Pero también eso mismo es lo que hace que algunos se vean seducidos con esta economía. Y yo, debo confesar, me siento más familiarizado con el segundo caso, aunque por momentos me gustaría ganar algo más de tranquilidad.

Más allá de eso, la novedad de la última semana es que ¡el dólar bajó!...

Después de haber tocado $ 16, alcanzando un récord histórico, la divisa retrocedió. Y más fuerte aún fue la caída del denominado dólar "contado con liqui" y el dólar "Bolsa", los cuales habían superado los $ 15 y ahora apuntan al nivel de $ 13.

Más allá de la delicada situación de la macroeconomía argentina de corto plazo, yo sostenía que el dólar en $ 15 me parecía caro para ese momento.

Cuando publiqué esto en Twitter, las críticas de mis seguidores y otros usuarios fueron muy grandes:



Mi sensación se basaba en el proceso de sobrerreacción u "overshoting" que generalmente se da en determinadas variables financieras cuando se sobrevienen momentos de estrés.

Y las semanas posteriores me dieron la razón. Todo se descomprimió.

¿Para siempre?

No, en absoluto. Soy consciente de que esta corrección bajista del dólar, en cualquier de sus versiones, fue muy gestada por el poder de policía que ejerció el Gobierno. Y creo que se debía actuar en ese sentido para evitar una corrida masiva contra el peso argentino.

Pero si rápidamente esto no es complementado con medidas que actúen sobre las expectativas, la baja del dólar será efímera. Hoy bajó el precio del dólar, pero no han disminuido las expectativas alcistas sobre el precio de la divisa para el futuro.

Urge un plan anti-inflacionario, la prudencia fiscal y monetaria y la necesidad de engrosar las reservas del BCRA de manera sustentable.

Si esto no ocurre, el dólar no tiene otro camino que seguir subiendo.

Pero recuerde, todo tiene un precio. No se deje obnubilar por ninguna opinión, provenga de donde provenga. 

Saque sus propias conclusiones con la información disponible.

Eso lo hará crecer como inversor. 



lunes, 6 de octubre de 2014

¿Le importa a la Bolsa los banqueros centrales?

El miércoles 1 de octubre, promediando la rueda bursátil, comenzaron los rumores de la salida de Juan Carlos Fábrega del Banco Central de la República Argentina. A partir de allí, y con la confirmación del rumor, para las acciones argentinas fue todo volatilidad.

Leyendo las noticias y haciendo un poco de historia hay muchas cosas que sigo sin entender. Y más aún cuando escucho ciertos argumentos para justificar la débil situación de la economía argentina.

Desde "el mundo se nos cayó encima" a "la inestabilidad de las principales economías desarrolladas del globo" son las causas más usualmente utilizadas para culpar a los de afuera por todos los males que atraviesa la Argentina.

En paralelo, el mundo real.

- Las tasas de interés se mantuvieron en un nivel históricamente bajo en los últimos 6 años, con regiones desarrolladas donde el costo del dinero ha sido virtualmente 0%.

- La liquidez que fluyó a los mercados emergentes en ese mismo período fue espectacular.

- Los precios de los commodities se mantuvieron en niveles elevados (recién en los últimos seis meses comenzaron a ceder).

- Países latinoaméricanos crecían entre 4% y 5% con baja inflación.

- Estados Unidos vio su tasa de desempleo caer a menos de 6% por primera vez desde 2008 y su crecimiento del segundo trimestre fue el más veloz desde 2009.

¿Este escenario es realmente un mundo caído y culpable de nuestros problemas? 

En paralelo, nuestro realidad.

Con la llegada de Alejandro Vanoli ya son cinco presidentes del Banco Central en 11 años. Esto da un promedio de casi 2 años por presidente. Es cierto que en el medio, Martín Redrado estuvo seis años al frente de la entidad. Pero la rotación de presidentes es un síntoma de debilidad y falta de institucionalidad alarmante.

En Estados Unidos, los últimos cinco presidentes de la Reserva Federal acumulan un período de 36 años, tres veces más que en el caso argentino. Sólo un dato.

Otro dato de color muestra que desde 2003 a la fecha, Argentina tuvo ocho ministros de Economía distintos (Lavagna, Miceli, Peirano, Lousteau, Fernández, Boudou, Lorenzino y Kicillof), de los cuales cinco pertenecen a los seis años del mandato de Cristina Fernández. Esto es, casi 1 ministro por año.

¿Sabe cuántos ministros de Economía tuvo Brasil desde 2003 a la fecha? Solo dos: Antonio Palocci Filho y Guido Mantega.

Se trata de simplemente datos, no estoy haciendo juicios de valor. Pero sí lo que muestra es que gran parte de la inestabilidad Argentina se debe a cuestiones internas más que externas. No busquemos culpables afuera, miremos adentro.

¿Usted imagina que es posible que tengamos estabilidad y políticas de largo plazo con semejante rotación de funcionarios en materia económica y monetaria?

Complicado.

¿Le importa a la Bolsa quién es el banquero central?

Más allá de esto, me gustaría focalizarme brevemente en el comportamiento de la Bolsa ante cambios en el sillón presidencial del Banco Central de la República Argentina.

Analizando ciertas estadísticas, creo que la conclusión será reveladora.

Cualquier movimiento en la cúpula de la autoridad monetaria genera incertidumbre y volatilidad en los mercados en el cortísimo plazo. De eso no hay duda. Y lo ocurrido en la última semana no es la excepción.

Pero ¿qué ocurre cuando el cambio político es asimilado y pasan los días? ¿Cómo se reacomodan las acciones?

Veamos el siguiente cuadro:

  
Lo que se observa es que un mes después de la asunción del nuevo presidente, el mercado o recupera el nivel anterior (caso Marcó del Pont o Fábregas) o está más alto (caso Prat Gay o Redrado), se trate de un presidente más o menos alineado con el mercado.

Pero en el mediano plazo (6 meses), la Bolsa parece no interrumpir su tendencia de fondo previa a la que venía mostrando con el recambio presidencial del BCRA. Y, nuevamente, el proceso tiende a acelerarse si el presidente de turno es más amigable con el mercado en general.

Usted dirá que hoy la situación económica es muy débil y desafiante en la actualidad. Pero también lo era cuando asumió Prat Gay, Redrado, Marcó del Pont y Fábrega. ¡Así es la Argentina!

Van sólo cuatro días de Vanoli al frente de la entidad y si las estadísticas analizadas imperan, la Bolsa debería retomar, tarde o temprano, la tendencia alcista.

El tiempo dirá si estamos o no frente a una típica excepción a la regla.